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Premio Delfos Especial Doña María de los Angeles Rodríguez Suárez - Hockey Hierba - Gijón Premio Delfos Nacional D. José Perurena López - Dirigente - Madrid Premios Delfos D. José Isidro Berdún Palacios - Langreo D. Tomás AmadorHigarza Suárez - Balonmano - León Doña Eva Piñera Piñera - Natación - Gijón Doña Martina Reguero Bobes - Noreña Premio Delfos Entidad Deportiva Real Grupo de Cultura Covadonga - Gijón
D. Enrique Castro González "Quini"
Vio la l  uz en Oviedo un 23 de septiembre de 1949, aunque su vida se desarrollará fuera de las tierras carbayonas. Su andadura por el deporte del fútbol, aunque parezca un tópico, comenzó prácticamente desde que nació. Sus comienzos quedan muy unidos a la villa Avilesina donde empezó a forjar su carácter y sus cualidades deportivas. Desde allí dio el salto al deporte de alta competición uniendo su nombre a una ciudad, Gijón y a un equipo: El Sporting.
Luego vendría sus cinco “pichichis” en primera división y 2 en segunda, sus 219 goles con la Selección, el fichaje por el F.C. Barcelona con el que logra dos copas del rey, una liga y una supercopa de España . Pero hablar de nuestro protagonista no es sólo hacerlo de sus éxitos deportivos. Es también hablar de compañerismo, de amistad, de alegría, de sufrimiento, de entrega, de espíritu de superación, de solidaridad. Su faceta humana supera con creces a su faceta deportiva. En su persona se aúnan los valores de la humildad, sencillez, honradez, entrega, sacrificio, respeto al contrario y un gran espíritu de superación. Ese espíritu le hizo recuperarse de la grave lesión que tuvo tras un partido internacional contra Irlanda del Norte y que estuvo a punto de retirarle del fútbol o superar las secuelas de aquel triste secuestro que le mantuvo durante 25 angustiosos días privado del principal derecho de todo ser humano que es el de la libertad. Posteriormente demostraría su grandeza de alma no sólo perdonando a sus captores sino renunciando incluso a la indennización económica que el juez impuso a sus captores. O luchando contra la enfermedad, que surgía como un nuevo obstáculo en estos últimos años y que supera con el mejor espíritu deportivo. A la hora de este reconocimiento, desde lo alto, tu hermano Jesús, poseedor del Premio Delfos se une al grito de todos los aficionados ante el mejor gol : la vida ¡Ahora Quini, ahora!
D. Jaime Lissaveztky Díez
Nace nuestro protagonista en Madrid y allí realiza sus estudios, que acaba con el doctorado en Ciencias Químicas. Si sus estudios no tienen aparentemente nada que ver con el mundo del deporte, si lo tiene su inquietud por aliarse con ese grupo de personas que a lo largo de los años, han intentado mejorar y potenciar la actividad deportiva. Su labor como dirigente deportivo comienza a ser conocida al ser nombrado consejero de Educación, Cultura y deportes de la Comunidad de Madrid, desde 1985 hasta 1995, realizando una importante labor de infraestructuras deportivas. Posteriormente es nombrado presidente del Consejo Superior de deportes, puesto que ocupa actualmente. Si algo caracteriza a nuestro protagonista es su permanente búsqueda de aquellos aspectos que defienden la salud del deportista, la integración, la igualdad de género, la seguridad en su futuro, la lucha contra el racismo y la intolerancia, como lo demuestra la promulgación de las Leyes de “Protección de la salud y contra el Dopaje” y contra“La Violencia, el racismo, la xenofobia y la Intolerancia en el deporte”.Es igualmente de destacar el manifiesto por la Igualdad y la Participación de la Mujer en el deporte. Su lucha sigue centrada en utilizar las posibilidades que ofrece el deporte como vehículo de formación de las personas y como transmisor de valores, con el fin de superar prejuicios y estereotipos que impiden a las mujeres y a los hombres desarrollarse según sus expectativas personales y su potencial individual. Hablamos pues de un dirigente deportivo, preocupado por el desarrollo de los pilares que hagan del deporte y los deportistas los constructores de la mejor de las sociedades.
D. Fernando Fernández Fernández
El Judo es su vida. Con esta rotundidad define su relación con este arte marcial nuestro protagonista, director del departamento escolar de la Federación asturiana de Judo y deportes asociados y maestro de judo sexto Dan. Aunque ovetense de nacimiento, desarrolló su vida personal y profesional en la Cuenca del Nalón, concretamente en Sotrondio, de donde se siente hijo adoptivo. Estamos ante un pionero en la práctica y difusión deportiva del judo en el Valle del Nalón desde hace más de 30 años. Gran competidor en su tiempo y coordinador indispensable a nivel federativo de diversas selecciones que obtuvieron importantes triunfos. Es tal la interrelación del aspecto humano en el marco deportivo de nuestro protagonista, que coexisten en uno sólo. Ahí nace la grandeza de su figura. Como dijo Jean Giraudoux: “el deporte delega en el cuerpo alguna de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia, la paciencia…y en este caso añadiríamos la humildad. La misma virtud con la que acepta los triunfos y las derrotas o las distinciones a su persona y trayectoria, como la medalla de oro al mérito deportivo concedida por la Federación Española de Judo. La misma virtud que ha sabido transmitir a sus deportistas a lo largo de más de tres décadas. La misma virtud que unida a la constancia le hace luchar en estos momentos contra la enfermedad, a la que esperamos derrote en brillante combate.
D. Jesús Antonio Fernández Glez.
Su persona es un sinónimo de la palabra coraje y la encarnación de la palabra constancia. Empezó a trabajar muy joven, viviendo con la ilusión entusiasta de quien inicia el recorrido de una vida prometedora. Un desgraciado accidente de trabajo le provoca la lesión medular que sufre. Fueron cuatro años de sufrimiento, operaciones y rehabilitaciones que hicieron de él una persona, fuerte de espíritu y de corazón. A partir de aquí surge el deportista incombustible que cree en el deporte como medio de integración y realización personal. Horas entrenamiento, esfuerzo físico, dedicación completa…El deporte profesional es muy duro, sacrificado y requiere de mucha preparación. Para personas como nuestro protagonista la práctica del mismo le ha supuesto una forma de integrarse nuevamente en la sociedad. Su coraje y sacrificio dan sus frutos; primero en el baloncesto adaptado en silla de ruedas y luego, en el arte de la esgrima. En el mundial del año 2003 este vecino de Casomera logró ocupar el sexto puesto en la especialidad de esgrima y en las paraolipíadas de Atenas el diploma Olímpico con su equipo. Su fe en la capacidad humana de superación, le lleva a concienciar a la sociedad a través de charlas en Colegios, Institutos y todo tipo de entidades, lanzando el grito que desentumezca nuestras conciencias y que nos recuerda con el ejemplo de su vida , que “las discapacidades físicas y psíquicas no deben suponer ningún tipo de barrera a la hora de realizar una vida normal en una sociedad que sea realmente integradora” .
D. Juan Llamas Llamas
Aunque Zamorano de nacimiento, le consideramos un asturiano de corazón. Ingresó en la orden salesiana a los veinte años y desde entonces su cometido es el fomentar en la juventud los valores humanos y cristianos. Ha hecho del deporte su campo especial de pastoral, sabiendo inculcar todos sus valores éticos y de compromiso, que han hecho de los niños y jóvenes, adultos capaces de afrontar la vida con espíritu deportivo de lucha y superación. Comparte su tarea docente con el fútbol base, llegando a tener 23 equipos, incluidos los de sala. Gran amante de la concordia entre todos los clubes, presidió durante algunos años la asociación de Clubes de Fútbol modesto de Oviedo. Colaborador de la Real federación de Fútbol de Principado de Asturias, aportando iniciativas y sugerencias a favor de un fútbol base más eficaz y en línea educativa. Simboliza al directivo desinteresado y altruista del fútbol aficionado, cuya dedicación permite a cientos de jóvenes acceder al deporte como medio de desarrollo humano, deportivo y social. Ha logrado igualmente que el deporte del fútbol sea el vehículo de comunicación e integración con el mundo de la inmigración entre quien es muy apreciado por organizar campeonatos que él llama “El Mundialito”, por las diversas nacionalidades de los chavales que en ellos participan. Este hombre, en el silencio de su entrega a la enseñanza de los valores humanos, no conoce el desaliento y se desvive por el bienestar de sus muchachos en todos los estamentos de sus vidas.
Doña Martina Reguero Bobes

En Noreña ve la luz un 24 Febrero 1954. Tiene una dilatada trayectoria deportiva y una notable experiencia en el mundo del deporte y de la educación, que inicia como aficionada y practicante de diversas modalidades deportivas (atletismo, judo, esgrima, hockey hierba, etc.), continúa como profesora de Educación Física y complementa como impulsora y dinamizadora de equipos y clubes deportivos.
Y todo ello fusionando sus dos grandes pasiones: música y deporte, en una sólida formación (Título Superior de Música en el Conservatorio de Oviedo y Licenciada en Ciencias de la Educación Física en la Escuela de Educación Física Femenina de la Almudena y el Instituto Nacional de Educación Física de Madrid), y una amplia labor profesional como profesora de Educación Secundaria, especialidad de Educación Física, desarrollada en diversos centros educativos.
Como deportista, Martina muestra siempre el máximo respeto por las personas con las que convive: compañeros, entrenadores, directivos, árbitros y rivales; se distingue por un espíritu noble y deportivo, y asume con humildad y sencillez la posición alcanzada.
Como entrenadora, siempre entiende el deporte como una escuela para educar y formar personas para la vida e insiste en transmitir a los jóvenes en edad de formación que por encima de los resultados y los éxitos deportivos están los valores humanos que rodean al deporte.
Y como profesora-educadora e impulsora de la práctica deportiva, sigue transmitiendo con entusiasmo y convencimiento a sus compañeros, a sus alumnos y a sus familias, que los resultados en el mundo del deporte de nada sirven si no van acompañados en todo momento de un saber ser y saber estar dentro y fuera del terreno de juego; que se sustenta en valores como el respeto a los demás, el compañerismo, la honradez, la humildad y el saber ganar y saber perder.
Cuando hablamos de Martina, no estamos hablando de medallas, marcas o logros deportivos. Aquí estamos hablando de liderazgo, dinamización y cohesión de grupos, equipos, colectivos; estamos hablando de socialización de personas jóvenes y adultos, de alumnado, de padres/madres. Estamos hablando de un trabajo de gente normal, con gente de a pie, popular, de deporte participativo, de deporte para todos, estamos hablando de valores humanos en el deporte, y en ello Martina es la líder de la clasificación asturiana..
Comité Organizador del Descenso del Sella
El descenso del Sella comienza allá por los años 30 cuando Dionisio de la Huerta y unos amigos deciden bajar por el rio Piloña hasta Arriondas y más tarde hasta Ribadesella. Cuando el descenso se hace oficial como prueba piragüística, fue preciso crear un Comité Organizador que, presidido por Dionisio de la Huerta, va a llegar hasta nuestros días. Desde entonces ha desarrollado una importante labor divulgativa de un deporte que, en un principio, era minoritario y que hoy en día es uno de los que más triunfos internacionales cosecha. Sería extenderse enumerar valoraciones que año a año, este Comité, viene consiguiendo y aumentando desde sus comienzos hasta llegar a los tiempos actuales. Digamos a modo de ejemplo la enorme magnitud deportiva y humana que despliega y que en gran manera ha influido en la formación ética y deportiva de miles de deportistas nacionales y extranjeros. El trabajo para mantener las relaciones internacionales del Comité Organizador son el del mejor de los avales para garantizar la presencia de los mejores palistas internacionales y de hacer de esta prueba de descensos de río la más importante del mundo. Los distintos componentes de este comité, han logrado a lo largo de los años que, esta actividad deportiva , haya conservado el espíritu deportivo de sus fundadores a la vez que la total integración en la sociedad asturiana que la ha convertido indiscutiblemente, en la fiesta de Asturias. El trabajo diario, la honestidad y la fidelidad al proyecto hacen de este comité la mejor de las garantías para perpetuar la asturianía e internacionalidad de este acontecimiento deportivo.
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