Delfos PDF Imprimir E-mail

Historia y Mitología


Una leyenda dice que Zeus soltó dos águilas desde los extremos de la tierra y ambas se cruzaron en Delfos, señalando el centro del mundo. Allí fue situada una piedra conocida como ónfalos (“el ombligo”). Otra leyenda afirma que su hijo Apolo mató en el lugar a una monstruosa serpiente llamada Pitón y asentó su oráculo en el lugar que ocupaba el de Gea, utilizando a una sacerdotisa llamada Pitonisa, como médium para responder a los visitantes.
En un principio la pitonisa era una joven sacerdotisa virgen, pero cuando una de ellas fue raptada y violada se decidió utilizar a mujeres de más de cincuenta años. Llegaron a ser necesarias tres, que se turnaban para responder las preguntas.
Existen dos explicaciones para aclarar el funcionamiento del oráculo. Una afirma que la pitonisa entraba en trance masticando hojas de laurel. Otra, la más aceptada, que se reclinaba sobre un trípode colgado en el abismo de una grieta sagrada de la que emanaban vapores tóxicos. Por influencia suya emitía sonidos y palabras incoherentes que los sacerdotes interpretaban como respuestas de Apolo.
Peregrinos de toda Grecia e incluso extranjeros se acercaban al oráculo caminado desde Atenas o en barco hasta el puerto llamado Itea en la actualidad. Llegados al magnífico templo de Apolo ascendiendo el Monte Parnaso por la vía Sacra, se purificaban en las aguas de la fuente de Castalia. Entonces salpicaban una cabra con agua fría y si temblaba con todo el cuerpo era sacrificada y el peregrino autorizado a hacer su pregunta. Luego pagaba su tarifa y esperaba ser atendido. La pitonisa recibía la pregunta escrita en una tablilla y entraba en trance para responderla. Un sacerdote interpretaba los balbuceos y la escribía en verso entregándosela al peregrino.
Las respuestas solían ser más consejos que verdaderas predicciones, y eran tan famosas por su ambigüedad como por sus aciertos, que no sólo elevaron a Delfos a la consideración del oráculo más fiable, sino que lo hicieron mantenerse en este lugar durante varios cientos de años.
Fueron muy frecuentes las consultas al oráculo sobre las expediciones colonizadoras de Italia y otros países así como del resultado de diversas batallas.
La politización del oráculo, que protagonizó su actividad en los últimos siglos antes de nuestra era, le restó credibilidad y comenzó su decadencia. En el siglo II a. C. fue conquistado por Roma, y Nerón saqueó en torno al 60 d. C. más de 500 estatuas del oráculo. También Sila y los emperadores cristianos contribuyeron con sus expolios a acelerar el ocaso del lugar.
Fue oficialmente clausurado por Teodosio hacia el año 385, pero algunos años antes el propio oráculo había dejado clara su situación ante una consulta del emperador Juliano:
“Dile al rey esto: el templo glorioso ha caído en ruinas; Apolo ya no tiene techo sobre su cabeza; las hojas de los laureles están silenciosas, las fuentes y arroyos proféticos están muertos.”




Situación



Delfos, antigua ciudad de Grecia, emplazamiento del famoso oráculo del dios Apolo, situada en la ladera suroccidental del monte Parnaso, en la región de Fócida, a 9,5 Km. del golfo de Corinto. Considerada por los antiguos griegos el centro de la tierra, Delfos fue sede del oráculo de la diosa de la tierra Gaya. Según la leyenda, Apolo derrotó a la monstruosa serpiente Pitón, que custodiaba a Gaya y la expulsó del santuario, el cual después compartió con el dios Dionisio. Los sacerdotes délficos desarrollaron un complicado ritual, centrado en la sacerdotisa principal llamada Pitia. Sus manifestaciones eran consideradas las palabras de Apolo y el oráculo era consultado tanto por ciudadanos particulares como por oficiales públicos. El camino sagrado al templo estaba alineado con ricas casas construidas con las ofrendas dadas por las ciudades-estado griegas.

La ciudad de Delfos, que en un principio era una dependencia de la ciudad focense de Crisa, más tarde se unió a la Anfictionía, que tenía como uno de sus objetivos proteger el templo de Apolo en Delfos, el cual patrocinó los juegos píticos (de Pitia). Cuando Fócida exigió tributo a los peregrinos del oráculo, la Liga Anfictiónica destruyó Crisa en la primera Guerra Sagrada (595 a.C.). En el 480 a.C. fracasó un ataque persa a Delfos debido a un terremoto atribuido a Apolo. Los focenses (habitantes de Fócida), que se habían apoderado de nuevo de Delfos y de sus tesoros en el 356 a.C., fueron derrotados en el 346 a.C. por el rey Filipo II de Macedonia en la tercera Guerra Sagrada. Hacia finales de ese mismo siglo, la Liga Etolia controló Delfos. La riqueza de la ciudad la convirtió en objetivo de sucesivos ataques, incluida la incursión de los celtas el 279 a.C. Tras la conquista romana de Grecia y sobre todo con la expansión del cristianismo, Delfos decayó. La mayoría de su arte y tesoros fueron confiscados por los romanos, en particular por el emperador Nerón, quien se llevó 500 estatuas. Sin embargo, el oráculo continuó hasta el 390 d.C., año en que lo cerró el emperador Teodosio I.

La ciudad fue finalmente ocupada por la ciudad de Kastri. En 1891 Kastri fue trasladada, el enclave recibió el nombre de Dhirfis (Delfos) y en 1892 comenzaron las excavaciones del emplazamiento. Los descubrimientos incluyen templos, el gran altar, un estadio, los muros de la antigua ciudad y edificios considerados ofrendas con inscripciones de himnos a Apolo. El emplazamiento contiene más de cuatro mil inscripciones que proporcionan una valiosa información sobre la antigua Grecia.


Edificios


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Las excavaciones arqueológicas de Delfos comenzaron en 1893 bajo la dirección de Théophile Homolle, jefe de la Escuela Francesa de Arqueología de Atenas. Para poder comenzar los trabajos, fue necesario realojar en otro lugar a los pobladores de la zona.

La Via Sacra asciende con sus revueltas por el monte Parnaso hasta alcanzar el magnífico santuario de Apolo.

 

Detrás del santuario hay una vertiginosa pendiente que desciende hasta el barranco de Pleistos. El valle está cubierto por el que se afirma que es el mayor olivar del mundo (Olivar de Anfis) y se prolonga hasta el mismo golfo de Corinto.

Antes, subiendo, en el área de Marmaria se encuentra el edificio más bello de Delfos, denominado Thólos y es una rotonda de veinte columnas dóricas del siglo IV a. C. cuya finalidad aun no ha sido aclarada. El monumento sufrió considerables desperfectos en el 480 a. C. y por el terremoto del 373 a. C. Tan solo se han podido reconstruir tres columnas. Forma parte del santuario de Atenea Pronaia, que tiene también dos tesoros y un templo del mismo siglo.

 

Al santuario de Apolo se accede a través del Pórtico Occidental, que en su origen tenía un pasillo de 27 columnas que dirigen hacia la puerta del muro occidental. En el santuario de Apolo había un teatro de mármol blanco, un estadio con 7.000 plazas, un gimnasio, y una serie de pequeños templos llamados tesoros y edificados para albergar las ofrendas con que los diferentes estados agradecían a Apolo las predicciones obtenidas.

Entre todos ellos destaca el de los atenienses, cubierto de inscripciones con la gloria de Atenas y agradecimientos de sus pobladores al oráculo. Fue construido con mármol traído de la isla de Paros poco después de la victoria contra los persas en la batalla de Maratón (490 a. C.) y reconstruido pieza a pieza a principios del siglo XX. Estaba adornado con las esculturas de Heracles y de Teseo.

Del templo de Apolo, elevado sobre una terraza, apenas se conservan algunas columnas y el gran altar de Apolo. De estilo dórico, en su vestíbulo se encontraban grabadas las divisas de los sabios de Grecia, entre ellas la de Sócrates “Conócete a ti mismo”. Fue reconstruido en el 546 y el 373 a. C. tras haber sido destruido por un incendio y un terremoto. En su interior operaba la pitonisa, aunque no se sabe exactamente donde, y no se ha encontrado la famosa grieta de la que provenían los vapores sagrados.

El estadio es el mejor conservado de Grecia y en él se celebraban los juegos píticos. Originalmente eran un concurso musical que se celebraba cada ocho años pero a partir del 582 a. C. se festejaron cada cuatro años y comprendían certámenes poéticos y dramáticos, así como carreras y ejercicios atléticos.

 

Al ganarlos en el 475 a. C. el príncipe siciliano Polyzelos ofrendó el famoso Auriga de Delfos, una estatua de bronce de tamaño natural que se encontraba en un carro arrastrado por caballos y que fue exhumada en 1896.

De camino al Museo de Delfos se encuentra la Fuente de Castalia o de la Sabiduría, donde se purificaban los peregrinos de toda Grecia e incluso extranjeros que se acercaban al oráculo a través de la Vía Sacra.

En el Museo de Delfos se puede contemplar dos de las más bellas esculturas, como son las de Antinoo y la del Auriga de Delfos, así como la esfinge de Naxos, los mellizos de Argos, el tolo de Marmaría, las esculturas de los tesoros, una copia romana del ónfalo o piedra que señalaba en Delfos el ombligo del mundo, los frontones del templo y los numerosos hallazgos encontrados: frisos, metopas y un largo etcétera de maravillas.

 

DECÁLOGO DEL DEPORTISTA
8-Al finalizar los encuentros saluda a los contrarios y jueces.